Generalmente uno no se tiene que poner contento cuando se muere alguien. Pero, existen ciertos casos como los de Bernardo Neustadt en los que me hacen cagar en la ética cotidiana.
“Lo que cuenta no es el voto, sino quien cuenta los votos”(*)
Pasada la primera ronda para definir al futuro Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y en medio de un año electoral en el que la mayoría de los distritos del país elegirán autoridades incluyendo la renovación presidencial, se ha hecho recurrente escuchar en medios de comunicación masivos una prédica en favor de la implementación de sistemas de voto electrónico en las distintas circunscripciones electorales. Así, a pocas horas de conocido el resultado de la primera vuelta en Capital, partidarios de este sistema salieron a los medios a decir que "es irrisorio esperar tres horas por los resultados de una elección y que es urgente la implementación de voto electrónico".
La pregunta que nos debemos hacer frente a estos actos de propaganda es ¿El voto electrónico mejora la democracia?
En este escenario, Vía Libre recuerda que es unánime el rechazo de los expertos en seguridad informática a los sistemas de votación mediados por computadora, y que son conocidas las experiencias en las que estos sistemas se han mostrado no sólo fallidos, sino altamente permeables al fraude electoral.